El CMR nace en el año 2001 con la idea de crear un Colegio diferente, de calidad y calidez, en donde los alumnos quieran regresar día a día, en un ambiente de alegría, comprensión y respeto, brindándoles amplios espacios, áreas verdes y una infraestructura y servicios educativos de primera.

El día 2 de febrero del año 2002 inicia la construcción, abriendo sus puertas en agosto del mismo año con maternal, preescolar y primaria, contando con 102 alumnos; 61 familias pioneras de este Colegio creyeron en nuestro proyecto y juntos seguimos creciendo.

En el año 2004 iniciamos un nuevo proyecto con la secundaria empresarial, dándole a nuestros adolescentes un sistema único de educación, preparándolos para el futuro con actividades que estimulan la creatividad con las herramientas para se grandes empresarios el día de mañana.

Durante los primeros 10 años el enfoque principal fue darle a nuestros alumnos el mejor nivel de Inglés y las herramientas tecnológicas necesarias para el desarrollo de habilidades. Actualmente el enfoque esta dirigido a la formación de jóvenes capaces de utilizar las habilidades en un mundo incluyente y cambiante, pues reconocemos que requieren de habilidades que los forme para la vida.

FUNDADORA

Laura, Laurita, miss Laura… ¡una mujer, un legado!
Tanto que decir y ¿cómo organizarlo? Tal vez lo mejor sea partir del corazón, reconociendo que el legado que nos dejó fue el amor. Si, “el amor”, el amor por su familia, amigos, empleados, alumnos y por todos aquellos que tuvimos la fortuna de poder aprender de una mujer ejemplar.

Tranquila, tolerante, responsable, respetuosa, observadora, gran lectora, inteligente, muy cortés y con un gran estilo. Una maestra fuera de época, con grandes ideas a favor de la niñez. Mujer incansable, que desde joven cuestionó con inteligencia la forma de educar
en nuestro país.

De ahí nació su sueño de cambio educativo, por lo que fundó el colegio “Alfonso Sánchez García”, colegio pensado en sus dos hijos, pero que fue compartido con muchos niños y niñas, hoy adultos de bien y buenos mexicanos. Es necesario enfatizar que su técnica docente siempre estuvo fundamentada en el respeto, el amor y la paciencia.

Al pasar los años, siendo abuela y apoyada por su familia, funda el “Colegio Mount Rushmore”, la magia se repite, pero ahora con niños del siglo XXI. Para ella no había nada más importante que ver a sus niños felices, que disfrutaran de la naturaleza, experimentaran con el arte, desarrollaran sus cuerpos y sus mentes con disciplina y confianza y que adquirieran conocimientos a través de actividades desarrolladas con alegría y respeto.

Como maestras, su recuerdo dejó huella en todas las que tuvimos la oportunidad de compartir con ella: una buena charla en su oficina, la cual, siempre estuvo abierta para recibirnos con un buen consejo, un nuevo libro que leer y comentar, un apoyo incondicional para nuestras locuras, una llamada de atención con dulzura o un jalón de orejas con amor; en fin un comentario oportuno como maestra, madre, abuela o mujer.

Incluso, al retirarse, nunca dejó de preocuparse por el Colegio y desde casa ella seguía dando la última palabra, el consejo adecuado, la aprobación necesaria, pero confiando en que sabríamos seguir el camino que nos había indicado.

Hoy,  después de su partida, la seguimos recordando con nostalgia… Era una experta del corazón humano, identificaba con empatía las diferencias de las personas y siempre buscaba el lado bueno de la vida, reconocía con su ejemplo que los seres humanos funcionamos mejor con cariño, comprensión y respeto; y de esta forma trato siempre a todas las personas que tuvimos en mayor o menor medida la oportunidad de convivir con ella.

Las lágrimas quedan atrás, hoy levantamos nuestros rostros para darle las gracias por su ejemplo y sus enseñanzas; y con nuestro trabajo celebramos la alegría de saber que por siempre vivirá en nuestros corazones.

Gracias Miss Laura Leonor Sánchez Rhon, por su amor, su cariño pero sobre todo por ser un modelo de vida que puede llegar a ser la diferencia.